El robot deslizante

El robot está sobre una cuadrícula. Lo empujas hacia arriba, abajo, a la izquierda o a la derecha.
Importante - luego sigue resbalando hasta que una pared o un bloque gris lo detiene. Nunca se para solo, tampoco en la diana.
Por eso necesitas los bloques - son tus frenos. Piensa antes qué bloque detiene al robot donde tú quieres.
Debajo de cada cuadrícula pone cuántos movimientos necesitas. Hay exactamente un camino así de corto. Dibújalo con flechas.

Ejemplo

2 movimientos
3 movimientos
3 movimientos

Para padres

¿Qué practica este ejercicio?

El robot deslizante ejercita la planificación anticipada y el seguimiento de un recorrido sin ningún cálculo. Como la ficha no se puede mover una distancia medida, el niño tiene que planear varios movimientos por adelantado y usar los obstáculos a propósito como frenos. El número de movimientos dado hace comprobable el resultado: el niño sabe solo cuándo ha terminado.

Errores frecuentes

El error más común es empujar el robot solo una casilla, pero siempre resbala hasta el tope. El segundo es pasar por encima de la diana y darla por hecha. Tiene que quedarse parado justo ahí. Y un movimiento que no lleva a nada también cuenta, así que vale la pena probar el camino mentalmente primero.

Cómo practicar en casa

Coger papel cuadriculado, contar un campo de 6x6 y colorear algunas casillas como bloques. Una moneda es el robot y una cruz es la meta. Deslizar por turnos y contar los movimientos: gana quien llegue con menos movimientos.

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