¿Qué ocurre aquí?
En 34 + 28 su hijo o hija no calcula del todo mentalmente ni todavía en columnas, sino por pasos: 30 + 20 = 50, después 4 + 8 = 12 y después 50 + 12 = 62. Calcular por pasos escritos significa que esos pasos intermedios se anotan.
No es un remedio provisional, sino el núcleo de la comprensión del valor posicional: el 3 del 34 no es un 3, son 30. Quien lo entiende así comprende después también el algoritmo escrito.
Lo que ayuda en casa
Si un paso está mal, la pregunta "¿Qué paso acabas de calcular?" ayuda más que "Está mal". Como los pasos están escritos, su hijo o hija suele encontrar el error por sí mismo. Al leer en voz alta, diga las decenas enteras: "treinta más veinte", no "tres más dos".
La resta es el caso más difícil: 62 − 28 no se puede descomponer en 60 − 20 y 2 − 8. Aquí el camino por pasos es el fiable: primero 62 − 20 = 42 y después quitar 8, que da 34.
Lo que puede salir mal
El error más frecuente en la resta es calcular las unidades en la dirección más cómoda: 2 − 8 se convierte en 8 − 2 = 6 y el resultado es 46 en lugar de 34. No es un descuido, sino un error de razonamiento, y es buen momento para volver a calcular paso a paso con números pequeños (12 − 5).
También aparece confusión cuando en casa se enseña ya el algoritmo escrito con llevadas. Eso llega en tercero; dos métodos a la vez confunden más de lo que ayudan.

